Son las 5 de la mañana y acabo de entrar en la fábrica de hilado de lana. Tendré que estar aquí hasta las dos de las tarde, cuando podré almorzar algo. Nos dieron 45min para comer... Tengo que comer como pueda, rápido, agobiada y de pie para que me dé tiempo a descansar 10min. Al acabar el almuerzo, volvemos al trabajo hasta las ocho de la tarde. Durante el trabajo nos tienen retenidos a golpe de correa, lo que hacía que muchos muchachos de mi edad murieran de exceso de trabajo y no llegáramos a la ventena. La verdad es que ahora mismo soy la única subsistencia de mis padres, con el sueldo extra que les doy, ya que mis hermanos murieron (siempre estaban muy enfermos.
Al salir de la fábrica noto el frío otoñal, ya que lo único que me abriga son cuatro trapos rotos y rasgados, las cuales ya me quedan pequeñas. Los zapatos los tengo reventados y con agujeros. Por desgracia ya no llevo calcetines. se deshilacharon enteros.
Al llegar a casa, huelo el caldo de mi madre, es lo único que comemos desde que empezo el frío. La sopa es siempre aguada, sin casi carne, ni cuerpo...
Mis padres se fueron a dormir en una esquina con paja y yo me meto en otra esquina, que para mi desgracias, no tiene paja y, aun así no me quejo mucho, ya que doy gracias de que tener una fina manta que me protege del frío de la noche.
Alicia Alonso de la Fuente.
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